Silencio. Sólo se escucha el masticar de las polillas y el crepitar de las gotas de lluvia martirizando en la madera. Ella se rinde. Sabe que nadie al pasar la recogerá del suelo. Es un solo trozo de madera, como ella hay mas, muchos mas…
Entre gota y gota intenta entreabrir los ojos y lo único que puede ver es cómo las flores y la hierba se aprovecha del agujero que se descubrió. Llora la valla al no lograr comprender como esas plantas que ella protegía no la ayudan ahora. Será que son complejas, que nadie jamás supo realmente lo que pensaban, cómo eran… Qué complejo! Qué injusto! Y todo pasa, mientras la valla llora entre lágrimas del cielo, sola, como siempre lo estuvo (...) ”
Glory, año 2000
